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domingo, 3 de noviembre de 2013

Sesión número 12: ¿Por qué nos portamos bien?

En nuestra duodécima sesión (segunda de este curso) lo hemos pasado muy bien haciendo preguntas. Nos  han salido unas estupendas sobre perros y sus dueños, sobre gatos y los baños, y sobre la obligación de ir al colegio. También hemos hablado de portarnos bien, de portarnos mal y de por qué hacemos lo uno y lo otro. Hemos leído el cuento de Perico el Conejo, que nos ha encantado, y hemos hecho un mural colectivo increíble. Todo eso y más en ¡filosofía a la de tres!
Perico el Conejo desobedeciendo a su madre y colándose en el huerto


























Fecha: 28 de octubre, 2013

Lugar: CEIP Estados Unidos de América - Huarte de San Juan
Clase: 4 años (con Pilar Lara Arribas)

¿Quiénes estuvimos?
Estuve yo (Ellen)
Pilar (la profesora)
Lola (el loro)
Tito (el perro)
y los siguientes niños y niñas:
Ainara
Antonio
Adrián González
Iván
Leonardo
Eduard
Christian
Adrián Mansilla
Pablo
Andy
Aitana
Esther
Leyre 
Victoria
Alba Martín (que se ausentó un momento para ir al médico pero que volvió a tiempo para el cuento)
Iain 
y Yumalai.

OBJETIVO DE LA SESIÓN:

El principal objetivo general de esta segunda sesión de este curso (duodécima en total), ha sido reforzar el uso del turno de palabra con el "palito parlanchín" introducido la vez pasada e introducir una actividad nueva con la que practicaremos todas las sesiones el arte de hacer preguntas y animaremos a la participación en casa. Se trata de una actividad/juego que hemos llamado PORQUE-RÍAS (de "¿por qué?, no de puerco), en la que en cada sesión los niños y niñas plantearán algunas preguntas sobre los temas que quieran. La idea es que las familias, junto con los niños, investiguemos y aportemos a la respuesta en forma de opinión, teoría o datos, que luego podremos mirar todos bien en la sesión siguiente de filosofía, bien en otro momento de la semana en la escuela con la profesora o bien en casa. Para ello, hemos hecho un blog especialmente dedicado a las PORQUE-RÍAS para que vayamos haciendo en él nuestras aportaciones. Evidentemente, cuanto más participemos, más enriquecedor será para todos. ¡Así que ya sabéis! PORQUE-RÍAS es una actividad para divertirnos y aprender todos juntos. ¡A participar!

Uno de los grandes objetivos este año será que empecemos a distinguir las preguntas interesantes que queremos formular y que aprendamos a formularlas con cada vez mayor precisión y claridad. En definitiva, que aprendamos a comunicar nuestras preguntas eficazmente a nuestros compañeros y que se pueda ir estableciendo un diálogo cada vez más independiente (no tan dependiente de un profesor o de otro adulto).

Por supuesto que también nos centraremos en el arte de responder a preguntas y a distinguir respuestas que responden de verdad a la pregunta realizada y respuestas que se van más por las ramas.
Dicho esto, en Filosofía a la de tres, nos parecen muy importantes esas "ramas", especialmente a esta edad, y siempre procuramos dar cancha a la expresión de cada niño y niña e interesarnos también por las ramas, que son fundamentales para alimentar la curiosidad y las ganas de aprendizaje.

El objetivo específico de la sesión ha sido conseguir que hablemos sobre "portarse bien" y "portarse mal".¿Qué es preferible, portarse bien o portarse mal? ¿Por qué? ¿A veces es más divertido portarse mal que portarse bien? ¿Qué ejemplos se nos ocurren? ¿Por qué nos portamos bien? ¿Somos buenos sólo porque tenemos miedo de que nos pillen o nos riñan o hay otras razones? Si tuviéramos una poción mágica que nos hiciera invisible cuando quisiéramos, ¿qué aprovecharíamos para hacer que normalmente no hacemos? ¿Por qué lo haríamos si fuéramos invisibles pero no lo hacemos ahora? ¿Qué pasaría si todos fuéramos invisibles y todos nos portáramos como quisiéramos?

CONTENIDO DE LA SESIÓN:

Sentados en círculo, nos hemos saludado todos y me he presentado a Antonio, el único de la clase al que no conocía aún. He sacado la grabadora y le he preguntado a Antonio si la quería probar para ver si funcionaba. ¡Le ha encantado escucharse! Con la ayuda de los demás chicos y chicas, le hemos explicado a Antonio qué hacemos en filosofía. Le hemos explicado quiénes eran el perro Tito (que muerde un poquito) y el loro Lola (que a veces da picotazos).

Han querido que se los presentamos ya y entonces he metido la mano en el baúl, con todos ellos expectantes, pensando que me iban a morder y a picotear como de costumbre, pero no pasó nada. Rebusqué otra vez. Nada. ¡No había nadie en el baúl! Entonces se oyó un ladrido y un canto de loro... Venía del otro lado de la clase. Me levanté con cuidado y me acerqué al lugar de donde venía el ruido. Y al dar la vuelta a una estantería, ¿a quién me encontré? Pues a Tito y Lola. Se estaban tronchando. Jajaja. ¡Menuda broma te hemos gastado! Y nos han explicado que se habían levantado de un humor travieso y habían decidido hacer una pequeña travesura para divertirse. Yumalai sugirió que quizás Tito lo que estaba haciendo detrás de la estantería era hacer caca, pero Tito ha reaccionado ofendido que no, que él no hace esas cosas en interiores.

Lola ha pasado a presentarse a Antonio. Y hemos repasado algunos nombres más.

Filosofía a la de una, filosofía a la de dos, ¡filosofía a la de tres!

Entonces Tito ha dicho que quiere jugar a un juego. ¿Qué juego?, ha preguntado Esther. Consiste en hacer preguntas, en preguntas que empiecen por "por qué". ¡Empiezo yo! ¡Empiezo yo! ¡Empiezo yo!, ha dicho Tito. ¡Me toca! ¡Me toca! ¡Me toca! Le pasamos el palito parlanchín a Tito. "Mi pregunta es", ha dicho Tito: 
¿Por qué las personas son dueñas de los perros y no los perros de las personas?

Enseguida Victoria ha querido contestar. "Porque los dueños son los dueños", ha dicho. Entonces hemos preguntado si cualquiera puede ser dueño de cualquiera. Tito ha preguntado si a alguno de los presentes nos apetecía que él se convierta en nuestro dueño. Al principio a ninguno nos ha atraído demasiado la propuesta. Esther ha dicho que ella quiere ser la dueña de Tito, pero Tito le ha explicado que esa no es su propuesta. Él quiere ser el dueño de ella. Esther se ha quedado pensando un rato y luego ha encogido los hombros y ha dicho que le gustaría también.

Hemos preguntado si nos ha gustado la pregunta de Tito y hemos dicho que nos ha parecido bastante graciosa. Si os apetece pensar más en ella, no olvidéis de pasaros por el blog de las Porque-rías

Y entonces Christian ha preguntado si Lola no tiene ninguna pregunta para nosotros. Y Lola ha dicho que sí. Pero cuándo ha hecho la pregunta ha sonado a canto de pájaro. "¿Qué has dicho?", ha preguntado Leyre. Lola ha repetido lo mismo, pero no hemos entendido tampoco. Entonces yo he traducido: "¿Por qué las personas no me entienden cuando hablo?"

Pablo ha contestado que él piensa que no la entendemos porque no habla bien. Hemos preguntado si estamos de acuerdo. Ainara ha dicho que no está de acuerdo. No es que no hablen bien, sino que no hablan como nosotros y por eso no entendemos lo que hablan. Hemos estado casi todos de acuerdo con Ainara. Hemos concluido que Lola está hablando en pájaro o en loro y que por eso no la entendemos.

Hemos preguntado a Pilar si ella tiene una pregunta que empiece por por qué. Y la pregunta de Pilar ha sido: ¿por qué los niños vienen al colegio? Adrián Mansilla ha opinado que es porque los papás tienen que trabajar. Iain ha dicho que tenemos que aprender. Esther ha estado de acuerdo con Adrián Mansilla en que es porque los papás tienen que trabajar. Ainara piensa que vamos al colegio porque hay que ir. Hemos vuelto a Iain, que había mencionado que había que aprender y le hemos preguntado que por qué pensaba que había que aprender. "Para no ser tontos", ha dicho. Christian ha añadido que para escribir mejor. Leyre ha dicho que porque los niños también tienen que trabajar. Pablo, como Ainara, dice que venimos al colegio porque hay que ir. Alba Torres ha dicho que ella está de acuerdo con Iain y es porque hay que aprender.

Hemos preguntado quién tiene una pregunta que empiece por por qué. Muchos han levantado la mano pero cuando se les pasaba el palito parlanchín se quedaban en blanco. Otros han tratado de añadir contestaciones a las preguntas anteriores. Nos ha costado cuatro o cinco intentos, pero por fin Adrián Mansilla ha preguntado que por qué los gatos no salen a la calle. Nos ha encantado la pregunta y hemos felicitado a Adrián por hacer una pregunta de verdad. Adrián González ha dicho que no salen a la calle porque se escapan. Entonces varios han querido expresar su acuerdo con lo que ha dicho Adrián González. Estoy de acuerdo. Y yo también.

¿Más preguntas? Iain ha dicho que tiene una pregunta sobre el palito parlanchín. ¿Por qué cada animal que sale tiene unas orejas diferentes? No hemos sabido a contestarle a Iain.

Alba Torres ha preguntado por qué las chicas llevan lazo. Esther ha completado la pregunta con una exclamación: ¡y gomas de Hello Kitty! Ainara dice que porque tienen mucho pelo.

Adrián González ha querido hacer una pregunta: ¿por qué los perros no salen a la calle? Lo primero que hemos hecho es preguntar si es verdad que no salen a la calle. "A veces no", ha dicho Adrián González. Sí, pero a veces sí, ha dicho Adrián Mansilla.

Leonardo ha querido hacer una pregunta pero en lugar de una pregunta nos ha contado que tiene un amigo.

Victoria ha preguntado que por qué a los gatos no les gusta bañarse. Adrián Mansilla ha contestado que a su gato sí le gusta. Esther piensa que es porque a los gatos no les gusta el agua. Y hemos vuelto a preguntar que por qué no les gusta el agua. Entonces Esther ha dicho que porque no saben nadar y Adrián González ha completado la respuesta diciendo que es porque los gatos se ahogan.

Hemos felicitado a todos por las preguntas tan estupendas que hemos hecho. Hemos hecho unas PORQUE-RÍAS estupendas. [familias y visitantes al blog, podéis aportar comentarios y respuestas a estas preguntas aquí].

Entonces hemos decidido pasar al cuento. He metido la mano en el baúl de la filosofía y he sacado un cuentecito diminuto que a todos les ha hecho mucha gracia. El libro era aproximadamente del tamaño de la palma de mi mano, pero sin contar los dedos. "¡Un libro diminuto!", ha dicho Pilar. Pues sí. El libro se llama Perico el Conejo, y es de Beatrix Potter. Y la versión diminuta es muy bonita y práctica para llevar en un bolsillo, pero no muy apta para leer en un aula con tantos niños Menos mal que tenía otra versión fotocopiada. Y empezamos con el cuento.

Podéis escucharlo de nuevo aquí:

Aquí hay una versión del cuento completo en español.

Y aquí podéis ver una peliculita de 10 minutos del cuento en inglés.

Esther ha pedido el palito parlanchín. Ha dicho que le ha gustado el cuento. Hemos preguntado si nos ha parecido que Perico es travieso y todos hemos dicho que sí. Hemos preguntado por qué la madre de Perico le dice que no deben ir al huerto y todos hemos contestado que porque es muy peligroso. ¿Por qué va Perico al huerto si es muy peligroso y su madre se lo ha dicho? Victoria ha dicho que lo que tendría que haberle dicho a su madre es que no se preocupara, que a él no le iba a dar miedo. ¿Pero hubiera sido verdad? Eso no lo hemos tenido tan claro.

Ainara ha dicho que Perico parece muy travieso, pero que quizás no se acordó de lo que dijo su madre. Hemos preguntado si hay algún otro personaje que se porte mal en el cuento. Hemos preguntado si cuando los señores Matalana se comieron al padre de Perico se estaban portando mal. Adrián Mansilla ha dicho que a él le parece que sí porque no está bien matar a los animales. Iain ha dicho que estaba de acuerdo.

Entonces hemos preguntado si cuando nosotros nos comemos un bocadillo de chorizo nos estamos portando mal. Todos hemos sacudido enérgicamente la cabeza. No, no, no. Hemos preguntado de qué está hecho el chorizo y Yumalai ha contestado "de bueno". Le he vuelto a preguntar y ha repetido: el chorizo de lo que está hecho es de "bueno". ¿De qué animal? Victoria ha dicho que es de los cerdos. Algunos hemos puesto cara de sorpresa. ¿Cuando nosotros nos comemos un bocadillo de chorizo nos estamos portando mal?

¿Qué preferimos, portarnos bien o portarnos mal? Christian ha dicho que él prefiere portarse bien "porque las preguntas feas son malas". Antonio ha dicho que él también prefiere portarse bien. Le hemos preguntado si alguna vez se porta mal y ha dicho que nunca.

Hemos preguntado a Pilar si ella se porta bien. Ella ha dicho que ella cree que sí. Hemos preguntado a sus alumnos si están de acuerdo y todos han dicho que sí. Entonces le hemos preguntado a Pilar por qué se porta bien. Victoria ha querido contestar por ella y ha dicho que se porta bien porque es una profe. Hemos preguntado si todas las profes se portan bien. Algunos han dicho que sí, pero otros no lo han tenido tan claro. Pilar ha dicho que se porta bien porque sus amigos, su padre y su madre se ponen contentos y ella también se pone contenta cuando se porta bien. Entonces hemos pasado la pregunta a los demás. Alba Martín ha dicho que ella se porta bien porque su hermana le enseña mucho y su padre y su madre también. Ainara ha dicho que ella se porta bien y nunca se porta jamás mal. ¿Jamás jamás? Jamás.

Hemos preguntado si alguno de los presentes se ha portado mal alguna vez, pero todos han negado rotundamente. Yo he confesado que cuando yo era pequeña a veces si me portaba un poco mal. A veces. Pero ni siquiera mi confesión les ha hecho confesar a ellos.

Entonces hemos pasado a la última actividad de la sesión. He vuelto a meter la mano en el baúl y Tito se ha venido conmigo.¡Hemos sacado una carta! Hemos observado que había unas coronas en el sobre y que iba dirigida a La Clase de 4 Años. Colegio Estados Unidos Huarte de San Juan. ¿Es aquí? ¡Síii! Calle Comandante Fortea. ¿Es aquí? ¡Síiii! Madrid. ¿Es aquí? ¡Síiii! Adrián Mansilla ha apostillado: "Somos chavales". Pues eso, una carta para los chavales de la clase de 4 años.

La hemos abierto y hemos visto que era una carta del Rey del Castillo de los Cuentos. ¡Qué emoción! ha dicho Iain. ¡Qué nervios! ha dicho Pilar.

Por fin hemos leído la carta, que decía así:

Queridos Ainara, Antonio, Adrián González, Iván, Leonardo, Eduard, Christian, Adrián Mansilla, Pablo, Andy, Aitana, Esther, Leyre, Victoria, Alba Martín, Iain y Yumalai, Ellen, Pilar, Lola y Tito: 
Soy el Rey del Castillo de los Cuentos y os escribo para pediros un favor. Tengo un problemita. Dentro de dos semanas voy a celebrar un baile muy importante en el castillo, Pero sólo quiero que vengan personajes de cuento que se vayan a portar bien. El problema es que yo no sé quién se va a portar bien y quién no. 
Como sé que a vosotros se os da muy bien pensar y dar buenas razones, os mando esta carta para que por favor, me digáis qué personajes sabéis que se van a portar bien y qué personajes sabéis que se van a portar mal. Por favor, no quiero que nadie que venga me rompa nada, ni que forme una pelea, ni que trate mal a los demás invitados. 
¿Me ayudáis?
Muchísimas gracias de vuestro amigo,
El Rey del Castillo de los Cuentos. 
Al principio hemos querido todos ir de invitados a la fiesta, pero pronto hemos visto que no era una carta de invitación, sino de petición de ayuda. Para tratar de comprender cómo había que ayudar al Rey, hemos puesto unos ejemplos. Victoria ha dicho que por ejemplo, el Lobo Feroz no podría ir al baile. Ni la madrastra de Cenicienta, ha dicho Alba Martín. Ni las brujas. Pero Blancanieves sí. Y que Rapuncel también. Y Aurora. ¿Caperucita? ¿Ricitos de Oro? En estos casos habría posibles diferencias de opiniones al respecto, pero no ha dado tiempo a todo.

Para ayudar al Rey, hemos dibujado personajes y luego hemos decidido quién entraba en el Baile y quien se quedaba fuera. Con los dibujos, hemos hecho un mural del Baile de los Buenos, donde hemos metido a los invitados dentro de las murallas del castillo y hemos dejado a los no invitados fuera.

Muchos pitufos en el baile, y unos pocos Gárgamel y Azrael fuera. Rapuncel asistió, los hermanos Stabbington no. Aurora asistió, Maléfica no. En general fueron todos personajes muy estereotipadamente malos o buenos. Nos faltó una discusión sobre Caperucita, que se desvió del camino cuando su mamá le había advertido de los peligros, y de Ricitos de Oro, que no es mala como Maléfica, pero no duda en allanar la morada de los osos, zamparse su comida, sentarse en sus sillas y en general hacer uso de su casa como le viene en gana. Hubo algo de discusión acerca de Pinocho. Alguien dijo que era travieso, pero Iain dijo que "sólo era una marioneta de madera".
Así quedó el mural:
Como siempre, se nos quedaron cosas en el tintero, pero ha sido una sesión muy intensa, más larga que la anterior y donde hemos pasado mucho tiempo muy concentrados. Hemos empezado a soltarnos a hacer preguntas (más en la próxima sesión) y hemos hablado algo sobre por qué somos buenos.

Aquí van algunas preguntas interesantes para seguir pensando, sin respuestas "correctas" en mente, simplemente con el ánimo de conversar y profundizar de verdad: 


¿Qué es exactamente portarse bien? 

¿Quién decide qué es portarse bien y qué es portarse mal? 

¿Nos portamos bien sólo para que nos quieran los demás?

Para el mural, seleccionamos a las personas que "sabíamos" que se iban a portar bien en el baile y a los que "sabíamos" que se iban a portar mal. ¿Se puede saber si alguien se va a portar bien o si se va a portar mal de antemano? ¿Cómo lo sabemos? Si alguien se ha portado mal alguna vez, ¿sabemos que siempre se portará mal? ¿Puede cambiar? ¿Es justo pensar que si alguien ha sido malo una vez, será malo más veces? 

Si tuviéramos una poción mágica que nos hiciera invisible cuando quisiéramos, ¿qué aprovecharíamos para hacer que normalmente no hacemos? ¿Por qué lo haríamos si fuéramos invisibles pero no lo hacemos ahora? ¿Qué pasaría si todos fuéramos invisibles y todos pudiéramos portarnos como quisiéramos?   


¡Que lo paséis bien!

La próxima sesión será el jueves 7 de noviembre. Hasta entonces...

Filosofía a la de una, filosofía a la de dos, ¡filosofía a la de tres!

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